La Navidad en China: Un Espejismo Comercial y la Sombra de Dongzhi
Introducción: La Paradoja Festiva
Al observar las fachadas de cristal y acero de los centros comerciales en Pudong o Wangfujing, decoradas con abetos iluminados y renos mecánicos, podríamos creer que la Navidad ha echado raíces en China. Esta impresión, sin embargo, es un espejismo cuidadosamente construido. Para comprender la verdadera relación de China con las festividades invernales, debemos realizar una disección en dos capas: la superficie brillante de una festividad importada y reinterpretada, y el sustrato profundo de una tradición astronómica y familiar milenaria. Esta exploración revela no solo un fenómeno de globalización, sino un diálogo –o más bien, una falta de diálogo– entre dos cosmovisiones del tiempo, la familia y lo sagrado.
I. Sheng Dan Lao Ren: Anatomía de un Icono Vacío
La figura del Sheng Dan Lao Ren (圣诞老人) es el símbolo perfecto de la Navidad china: una cáscara reconocible, vaciada de su contenido original y llenada con un nuevo propósito.
Origen e Implantación: Su llegada no fue a través de la chimenea, sino de los departamentos de marketing de centros comerciales como el Plaza 66 en Shanghái o el Taikoo Li en Chengdu, a finales de los años 90 y principios de los 2000. Estudios de sociología del consumo, como los de Li (2018), documentan cómo las empresas utilizaron esta figura, junto con el árbol de Navidad, como un "código visual de modernidad y lujo occidental", dirigido a una emergente clase media urbana ávida de signos de estatus global.
Vaciamiento de Significado: A diferencia de la evolución occidental de San Nicolás, Sheng Dan Lao Ren no tiene leyenda, no tiene taller en el polo norte, no clasifica a los niños entre "buenos" y "malos". Su función es puramente atmosférica y transaccional. Es el genius loci de las rebajas de invierno y de las cenas caras. Un análisis de la publicidad navideña china por Zhang & Chen (2021) muestra que en más del 80% de los casos, la figura aparece asociada a un producto (un coche, un teléfono, un perfume) o a la experiencia de compra en sí, nunca a la entrega de regalos en un hogar.
El Caso de la Manzana: Glocalización como Juego de Palabras: La tradición de regalar manzanas envueltas en papel brillante (píngguǒ 苹果) en Nochebuena (Píng'ān Yè 平安夜) es el ejemplo más claro de cómo un elemento se adapta. No es un símbolo cristiano transformado, sino un nuevo símbolo creado desde la fonética china. Como señala la antropóloga Fang (2019), esto se enmarca en la antigua tradición cultural de los xiěyīn (谐音), juegos de palabras auspiciosos, tan comunes durante el Año Nuevo Chino. Es un ritual nuevo con una gramática cultural antigua.
II. Dongzhi: El Solsticio que Sí Es una Fiesta de Verdad
Mientras Sheng Dan Lao Ren campa por los atrios comerciales, la verdadera celebración invernal china ocurre en la intimidad del hogar, unas semanas antes. El Festival Dongzhi (冬至) no es una navidad china. Es algo más profundo y arraigado: la celebración del ritmo mismo del cosmos.
Fundamento Filosófico y Astronómico: Dongzhi marca el solsticio de invierno, el día más corto y la noche más larga. Su importancia se remonta a la dinastía Han (206 a.C.-220 d.C.), donde ya era una festividad ceremonial. Se fundamenta en los conceptos del Yin y el Yang y en el Yi Jing (Libro de los Cambios). Este día representa el punto culminante del Yin (oscuridad, frío), pero también, y crucialmente, el momento a partir del cual el Yang (luz, calor) comienza su lento regreso. No se celebra la llegada de un personaje, sino el giro inevitable del universo. Como explica el sinólogo Granet (2013), las festividades chinas tradicionales están ligadas al calendario agrícola y a la observación astronómica, siendo Dongzhi una de las más importantes por su precisión solar.
Rituales Alimentarios con Simbolismo Profundo: La comida aquí no es un simple banquete, sino un lenguaje simbólico.
Tangyuan (汤圆) en el Sur: Estas bolas de arroz glutinoso, a menudo rellenas de pasta de sésamo o azúcar, simbolizan reunión familiar (tuányuán 团圆). Su forma redonda y completa evoca la armonía y la plenitud que se desea para el hogar. Comerlas es un acto ritual para fortalecer los lazos en el momento de mayor oscuridad exterior.
Jiaozi (饺子) en el Norte: La tradición dice que comer empanadillas en Dongzhi previene de la congelación de las orejas, por su forma similar a los antiguos pendientes que las calentaban. Más allá de la leyenda, representa protección y abundancia. El proceso de hacer jiaozi en familia es, en sí mismo, un ritual de cooperación y paciencia.
Yángrou (Cordero) y Huǒguō (Hot Pot): Alimentos de naturaleza "caliente" (yang) según la dietética china, consumidos para fortalecer el cuerpo contra el frío (yin) extremo que llega.
III. Navidad vs. Dongzhi: Un Diálogo de Sordos entre Dos Sistemas
No se trata de dos versiones de lo mismo, sino de dos fenómenos que operan en planos paralelos y casi sin intersección.
Fuente: Elaboración propia basada en análisis de Wu (2020) y Fang (2019).
IV. Más allá del Hot Pot: El Invierno como Experiencia Sensorial China
La gastronomía invernal china revela una filosofía práctica y profunda.
Tanghulu (糖葫芦): No es solo un dulce. Originario de la Beijing imperial, su dureza crujiente simboliza la capacidad de resistir y endulzar la dureza del invierno. Cada mordisco es una pequeña victoria contra el frío.
Lìzhēng Gāo (糕 de Pera al Vapor): Más que un postre, es un remedio (shíliáo 食疗). La pera humedece los pulmones, el azúcar rock calma la tos. Es la medicina preventiva convertida en alimento, un concepto central en la cultura china.
Niángāo (年糕) y Labāzhōu (腊八粥): Aunque más asociados al Año Nuevo Lunar y al Festival Laba respectivamente, su consumo comienza en el invierno profundo. El niángāo (pastel de arroz glutinoso) simboliza el crecimiento anual y la prosperidad, mientras que la labāzhōu (gachas de ocho tesoros) conmemora la iluminación de Buda y es un acto de caridad comunitaria.
Conclusión: Dos Inviernos en un Solo País
La Navidad en China no es una celebración en sentido estricto, sino un escenario consumista que se monta y desmonta en las plazas públicas. Es un espejo que refleja, deformándola, una tradición ajena. Dongzhi, en cambio, es el latido constante de una cultura que se mira a sí misma y al cosmos. Uno es epidermis, el otro es órgano vital.
El joven urbano que cena en un restaurante caro el 24 de diciembre y luego viaja a su pueblo natal para hacer tangyuan con sus abuelos para Dongzhi no vive una contradicción. Habita, con perfecta naturalidad, dos realidades superpuestas: la global, donde participa de símbolos universales de ocio, y la local, donde se reconecta con los ritmos que definen su identidad más profunda. La Navidad brilla con luces de neón, pero Dongzhi arde con el calor lento del hogar y la certeza del retorno del sol. Entender esto es entender que China no ha adoptado la Navidad; ha creado, a su lado, una zona de intercambio comercial bajo su nombre, mientras guarda intacto el verdadero corazón de su invierno.
Referencias Bibliográficas:
Fang, Y. (2019). "Eating for Harmony: Food Symbolism in Chinese Seasonal Festivals." Asian Folklore Studies Journal.
Granet, M. (2013). "El pensamiento chino." Ediciones Akal. (Trabajo clásico sobre las bases cosmológicas de la cultura china).
Li, W. (2018). "Consuming the West: Christmas, Valentine's Day and the Construction of Urban Middle-Class Identity in China." Cambridge University Press.
Wu, X. (2020). "Festivals in Flux: Tradition and Modernity in Contemporary Chinese Celebrations." University of Hawaii Press.
Zhang, L., & Chen, H. (2021). *"Selling Christmas: A Semiotic Analysis of Holiday Advertising in Shanghai (1995-2020)."* Visual Communication Quarterly.
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